Tema 11: La poesía

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ÍNDICE

  1. El Cantar de los Cantares

  2. Los salmos

    1. La familia hímnica.

    2. La familia de las súplicas.

    3. La familia de la confianza y de la gratitud.

    4. La familia de los salmos reales

    5. La familia litúrgica

    6. La familia sapiencial

    7. La familia histórica

    Material complementario: "Introducción general a los salmos" (PDF, 747 Kb)

 

1. El Cantar de los Cantares

  • Es un canto al amor humano, que tiene valor por sí mismo. 

    • Los protagonistas son "él y ella, sin un verdadero nombre; son todas las parejas de la historia que repiten el milagro del amor" (L. Alonso Schökel)

    • El cortejo de los amantes son los paisajes, las flores, las plantas, los jardines, los olores, los sabores, en medio de una atmósfera primaveral, entusiasta y feliz.

    • Revela una trama móvil, cuya estructura no acaban de desvelar los estudiosos, semejante a una obra de teatro.

  • El Cantar de los Cantares ha tenido una doble acogida en la tradición judeo-cristiana:

    • Como relato cifrado de las relaciones de alianza entre Dios y su pueblo (Dios-Israel, Jesucristo-Iglesia), a través de la lectura alegórica.

    • Como relato cifrado de las relaciones entre el alma (amada) y Dios (amado), sobre todo en la literatura mística (San Juan de la Cruz).

 

2. Los salmos

  • El libro de los salmos es una colección de 150 poemas, de carácter muy heterogéneo, en el que resuenan casi todas las tradiciones que encontramos dispersas por los demás libros de la Biblia: la narración, la profecía, la sabiduría, la oración, la poesía. Por eso es un verdadero "microcosmos bíblico".

  • Son muchos los temas que nos aparecen en todo el salterio, de tal forma que dentro de este microcosmos bíblico que son los salmos, se podrían estudiar varios "microcosmos" inferiores:

    • Microcosmos literario: Emplean gran cantidad de recursos estilísticos: ritmo, paralelismo, aliteración, quiasmo, etc.

    • Microcosmos simbólico: Emplean una gran variedad de símbolos, tomados de la vida social, animal, de la guerra, de la casa, de la liturgia, del ámbito judicial, del cosmos, etc.

    • Microcosmos oracional: Abarca la súplica, el himno, la acción de gracias, la alabanza.

    • Microcosmos histórico: Contiene las grandes tradiciones históricas: el éxodo, la tierra, la monarquía, el destierro, la esperanza. Reserva un puesto especial a David.

    • Microcosmos cristiano: El libro más leído por los primeros cristianos y más empleado en el Nuevo Testamento, junto con Isaías. Fue la oración de Jesús, y los primeros cristianos oyeron la voz de Jesús detrás de las palabras del salmista, y la voz de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo.

  • El estudio de los géneros literarios de los salmos se remonta a Hermann Gunkel y su obra "Introducción a los salmos". La clasificación de Gunkel, aunque hoy todavía es válida, sin embargo es bastante acertada cuando describe géneros fácilmente reconocibles, como los himnos, y sin embargo tiene menos fortuna al tratar otros géneros. Por eso, siguiendo a Gianfranco Ravasi, preferimos utilizar el término más genérico de familia sálmica, para referirnos a los diferentes grupos que en podemos clasificar los salmos que guardan entre sí ciertas afinidades. 

 

1. La familia hímnica

  • El salterio completo es llamado en hebreo”tehillim”, “alabanza, himnos”. Es un “aleluya” en estado puro, porque el himno, antes que un modelo literario, es un comportamiento fundamental de la oración; es la expresión de la “necesidad más noble y más profunda de cualquier religión, que es la de adorar en el polvo al que es mayor que nosotros”  (H. Gunkel)

    • El himno es la contemplación libre y espontánea de Dios “por su gran gloria”, por el solo hecho de que exista: “¡Que admirable es tu nombre!” (8,2-10), “¿Quién se puede comparar a Dios?” (113,5). El himno es alegría, maravilla, estupor, adoración: “Cantaré al Señor mientras viva, cantaré a mi Dios mientras exista. Mi gozo está en el Señor” (104,33-34).

  • Dentro de esta familia se pueden distinguir:

    • Himnos de la creación. Los salmos de la creación no son poesías líricas, sino guías que conducen al pueblo de Dios a encontrar y honrar al Creador del mundo en la gracia vivida a partir de la salvación”  (D. Bonhoeffer) El mundo bíblico es, de hecho, siempre un “creado” o un “cosmos” no para contemplar,  sino para descubrir como una revelación del Creador. Sal 8; 19A; 33; 100; 111; 113; 135; 117; 145; 146; 147; 148; 150

    • Himnos de Sión. En Jerusalén, Dios infinito se hace realmente "Dios con nosotros". El está presente tanto en el espacio (la “casa” del templo), y en el tiempo (la “casa” de la dinastía de David). Sal 46, 48, 76, 84, 87,122, 132, 134, 137.

    • Himnos de "Yahveh Rey". Son los Sal 47; 93; 96; 97; 98; 99. Formalmente no se distinguen del himno. Cantan al Señor que toma posesión de su autoridad real. Destaca la invocación YHWH malak. ("Yahven reina")

2. La familia de las súplicas

  •  La súplica, llamada "lamentación" (Klage) por Gunkel, se presenta como un mini-drama existencial y "triangular" con tres actores:

    • La tragedia del dolor y del mal, personificados en el salterio a través de simbologías variadas: un animal o una fiera, un enemigo, una enfermedad grave, un pecado, una tragedia nacional, un adversario implacable.

    • Dios mismo, que en algunos casos asume los tonos de un proceso público, en el que Dios es llamado como parte, como ocurre también en Job. En la tensión surge la eterna pregunta que a menudo se apaga en una interrogación sin respuesta: "¿Por qué? ¿Hasta cuándo?", o se transforma en un acto de acusación a Dios y su indiferencia: "¿Hasta cuándo, Señor, te vas a quedar mirando?".

    • El "yo" del "fiel", que a menudo articula el drama en tres actos:

      • La felicidad perdida del pasado.

      • El trágico presente.

      • La esperanza del futuro.

  • Las súplicas pueden ser:

    • Personales: oraciones por enfermos, por encarcelados, declaraciones de inocencia de una persona que sufre, protestas, confesiones de pecado, lamentaciones individuales.

    • Comunitarias: El protagonista es la nación hebrea, golpeada por el abandono de Dios, por un enemigo político, por una guerra, por una epidemia o una sequía, por una invasión de langosta, por un seísmo (Sal 70,3-7), a causa de su infidelidad a la alianza.

  • Enumerar los salmos que pertenecen a esta familia es difícil, entre otras cosas porque puede unirse a otros componentes como la confianza o la acción de gracias. En general, un tercio del salterio está emparentado con esta familia.

 

3. La familia de la confianza y de la gratitud

  • Es extremadamente difícil circunscribir de modo riguroso el comportamiento interior de la confianza que recorre todos los salmos y que en algunos se convierte en temático. El himno es la profesión de fe y de agradecimiento al Creador y Señor. La súplica adquiere su sentido desde la confianza absoluta. Por otro lado, no existe en hebreo un verbo propio para indicar el agradecimiento ("dar gracias"), siendo sustituido por el de la alabanza (yadah). De todas formas, aun aceptando que la confianza y la gratitud constituyen la atmósfera de todos los salmos, es también verdad que en algunos salmos esta atmósfera es tan intensa que constituye la raíz y el tema. Se pueden aislar así “salmos de confianza”  y de “agradecimiento”.

     

  • SALMOS DE CONFIANZA 

    • Jeremías define a Yahveh como la “esperanza de Israel” (14,8; 17,13). La confianza está en la base de toda manifestación religiosa. El amen bíblico, el verbo de la fe (en hebreo, la raíz ´mn), sugiere simbólicamente el apoyarse sobre una roca estable, la seguridad de la certeza contra las arenas de la duda.

    • Como para las súplicas, también aquí se suele separar la confianza personal, expresada por un individuo, de una confianza eclesial – comunitaria. Se trata sin embargo de una distinción frágil porque, al contrario de lo que ocurre en la piedad occidental a menudo individualista, la confianza personal bíblica está siempre inserta en la esperanza de toda la santa qahal, la asamblea convocada por Yahveh. El hesed, es decir, la fidelidad de Dios hacia su alianza con Israel, es la fuente de la confianza del individuo y de la comunidad.

  • SALMOS DE ACCIÓN DE GRACIAS

    • Al reconocimiento puro del himno le sustituye, en algunos salmos, un reconocimiento más humano, más interesado, por un don o una gracia recibida. Es la acción de gracias. Pero incluso hasta la forma más interesada de esta oración, dirigida a menudo en un horizonte de alegría, no excluye el aspecto teológico de la aceptación de la voluntad de Dios y de sus planes, incluso cuando no coinciden con las expectativas del orante.

 

4. La familia de los salmos reales

  • Por diez veces en el salterio aparece el término "mashiah", "mesías", "consagrado", generalmente referido al monarca reinante en ese momento. Todavía no tendrá el término "mesías" el sentido de "el último y definitivo enviado de Dios", propio del judaísmo más tardío.

  • Con frecuencia Dios llama al rey "hijo mío". Esta expresión no debe entenderse como si el rey fuera de naturaleza divina, sino que simplemente significa que Dios adoptar al rey como propiedad personal en el momento de su entronización, y a partir de ese momento tiene un especial trato de protección sobre él.

  • El ámbito vital ("Sitz im Leben") en el que surgen estos salmos debemos buscarlo en las múltiples celebraciones organizada por los reyes:

    • Ante todo, la entronización de un nuevo soberano, donde los poetas de la corte entonaban cantos de gloria y alabanzas en honor del monarca.

    • También es posible que existieran fiestas especiales, como el cumpleaños del rey o el aniversario del comienzo de su reinado.

    • Las bodas reales constituyen una magnífica ocasión para celebrar fiestas palaciegas (Sal 45).

    • Otras fiestas tiene un carácter más marcadamente religioso, como el recuerdo de la fundación del palacio real y el santuario (Sal 132)

    • El día en que el rey declaraba una guerra era objeto de celebraciones especiales (Sal 20; 144,1-10), que volvían a iniciarse cuando el rey regresaba a su palacio libre de peligro (Sal 18,33-49; 20,6; 68,18s).

    • También se entonaban elegías con motivo de la muerte de un rey, de un príncipe o de un noble (Sal 89,47ss).

  • Los salmos 2 y 110 fueron leídos en clave cristológica por la primitiva comunidad cristiana, y por eso forman parte de la más primitiva catequesis sobre Jesús.

 

5. La familia litúrgica

  • Sobre el culto hebreo no tenemos nada más que datos fragmentarios, fruto a menudo de la elaboración tardía del Cronista. El salterio podría testimoniar algún dato de este culto y ser la prueba, a nivel redaccional final, de la existencia de un himnario litúrgico hebreo. Son indiscutibles, de hecho, las alusiones a las fiestas litúrgicas, a procesiones en el templo, al complejo de los sacrificios, a los oráculos sacerdotales, a las bendiciones, a las funciones levíticas, al trasfondo constante eclesial (muchedumbre y sacerdotes).

  • Como todo el culto bíblico, también el salterio ofrece un modelo de liturgia no arrancado y escindido de la vida, sino unido a las horas, a los días, a las crisis, a las esperanzas, a las alegrías, a los dramas, a la política, al hombre. Los salmos no nos empujan a un culto o a una mística evanescente, sino que nos empujan a la unidad de fe y existencia, tal como habían enseñando los profetas.

  • SALMOS DE ENTRADA

    • Parangonables al actual “acto penitencial” que encabeza la celebración eucarística cristiana, estas “liturgias de entrada” o “de la puerta” contienen las condiciones requeridas para acceder al culto, condiciones basadas sustancialmente en la fidelidad al decálogo, texto fundamental de las relaciones hombre – Dios y hombre – prójimo, y verificación esencial de la autenticidad del culto en el espíritu de la teología profética (cf. Am 5,21-24; Mi 6,6-8; Jr 6,20; 7; Os 6,6; Mt 4,23-24; St 1,27).

    • Sal 15 y 24

  • SALMOS- "REQUISITORIA"

    • Este género está unido al anterior sobretodo por la matriz profética que supone. El modelo literario que lo guía es el llamado “rîb” o juicio bilateral”, usado sobretodo por los profetas para denunciar las violaciones del derecho de la alianza por parte de Israel.

    • Sal 50; 81; 95; 58; 75; 82.

  • SALMOS DE PEREGRINACIÓN

    • Con este título no queremos reunir los llamados salmos de las subidaso “graduales” (Sal 120-134), que son composiciones heterogéneas sea por su género que por su calidad literaria, y expresión de un repertorio artificiosamente combinado en una unidad por los títulos, y por su uso tardío.

    • Algunos salmos, sin embargo, revelan las huellas de verdaderos y propios cantos de peregrinación, que bien pudieran entrar idealmente en un “libretto” de cantos del peregrino en marcha hacia Jerusalén.

    • Sal 95; 24; 84; 122.

 

6. La familia sapiencial

  • Esta familia reúne una de las delimitaciones más fluidas del área literaria del salterio, también porque la hokmah, la “sabiduría” bíblica, es una "cosmovisión" que abraza todos los sectores de la existencia humana. Además, como se ha dicho, los salmos acogen temas sociales, éticos, teológicos, filosóficos, existenciales, catequéticos, y valorizan integralmente el hombre y la vida presente sin poner entre paréntesis zonas consideradas “profanas”.

  • SALMOS SAPIENCIALES

    • Sal 127; 133; 122; 128; 37; 49; 73; 119; 39; 90.

  • SALMOS ALFABÉTICOS

    • Los salmos acrósticos alfabéticos reflejan simplemente el estilo mnemotécnico propio de una civilización con una predominante estructura oral. Iniciar cada versículo con un vocablo que corresponda a la secuencia de las letras del alfabeto es ciertamente un procedimiento artificial, que enfría el fluir vivo del canto, aunque por otro lado favorece la didáctica memorística. Es por esta razón por lo que situamos estos salmos entre la familia sapiencial (cf. Pr 31).

    • Sal 9-10; 25; 34; 111; 145; 37; 112.

 

7. La familia histórica

  • Este sector de salmos es aislado de los demás por pocos exegetas, también porque los cantos de que se compone pueden ser cómodamente catalogados en otros géneros (sobre todo himnos y salmos sapienciales). 

  • Sin embargo, estas composiciones tienen algo de específico y sobre todo se conectan con una de las cualidades fundamentales de al fe hebrea: su carácter histórico. De hecho, el credo de Israel no está vinculado a abstractas tesis teológicas, sino a la intervención salvífica de Dios en la trama de nuestra historia, que se transforma por eso en “historia de la salvación”, en “historia sagrada”

  • Estos actos divinos, proclamados en ese fragmento que Von Rad llamaba “credo histórico” (cf. Dt 26,5-9, con su reelaboración de Jos 24,2-13), son 

    • El don de la fe a los patriarcas extranjeros en Canaán.

    • El don de la libertad en la epopeya del éxodo

    • El don de la tierra prometida y de la sucesiva historia nacional davídica.

 

 

 

 

 

 

 

 

Escribe al profesor (José Alberto Garijo) si tienes alguna duda