Tema 2: Las tres hipótesis sobre los orígenes de Israel

 

 

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Pocos temas resultan tan apasionantes para el historiador bíblico que el de los orígenes del pueblo de Israel. Al mismo tiempo, este tema ha estado envuelto en una oscuridad por la escasez de fuentes históricas. A las respuestas clásicas que se ha dado a esta cuestión, han venido a sumarse en los últimos años las propuestas de la llamada "historia indepen­diente de Israel", que chocan frontalmente con las dadas anteriormente. Al mismo tiempo, se presentan con una gran fuerza probatoria. En la actuali­dad no contamos con ninguna de las obras de estos historia­dores traducida al castellano, y en España no han alcanzado todavía un grado notable de divulgación, ni siquiera entre la comunidad científica. Pero es de suponer que sus conclusiones no tarden en llegar a las aulas y las bibliote­cas, e incluso no será de extrañar que lleguen hasta el público medio. En cuanto estudiantes, profesores y pastores el tema puede tener su interés.

1. La conquista militar unificada

            William F. Albright, De la edad de piedra al cristianismo. El marco histórico y cultural de la Biblia (Santander 1959)

            John Bright, Historia de Israel

            George E. Wright, Arqueología bíblica (Cristiandad, Madrid 1975).

            1) La descripción literal de la Biblia.

            2) Los restos de destrucción encontrados al final de los niveles correspondientes al Bronce Reciente encotrados en lugares como Lakish, Tell Beit Mirsim, Bethel y Hazor, y atribuidos a los israelitas.

            3) Los paralelismos encontrados en la historia, en los que tribus nómadas que, a pesar de su bajo nivel cultural, causan el colapso de civilizaciones urbanas más desarrolladas.

     Hubo una campaña israelita de gran violencia y éxito durante el siglo XIII. Su objetivo era la destrucción de las ciudades-estado cananeas existentes, debilitando el poder local de tal manera que fue posible un nuevo asen­ta­miento, especialmente en la colina central.

      La gran evidencia de una destrucción terrible sufrida por las ciudades de Betel, Lakish, Eglón, Debir (Kiriat Sefer) y Hazor durante el siglo XIII sugieren con un fuerte grado de certeza que una campaña planificada, tal como la que se describe en los capítulos 10 y 11 del libro de Josué, fue llevada a cabo. [...] Podemos con­cluir con seguridad que durante el siglo XIII al menos una porción de lo que más tarde será la nación de Israel irrumpío en Palestina de manos de una invasión cuidadosa­mente planfiicada

 

      Muchos de los lugares que se han podido identificar con grado notable de seguridad con los mencionados en el libro de Josué no presentan ningún resto del Bronce Reciente. En regiones densamente pobladas  por los cana­neos, y que supuestamente fueron conquistadas, no hay evidencia de asentamiento israelita antes del siglo X a.C. De modo inverso, en la mayoría de las zonas de asentamiento israelita de la colina central, donde tuvo lugar el resurgimiento demográfico del Hierro I, los lugares cananeos eran pocos en número, y prácticamente no hay ninguna evidencia de un asentamiento israelita que siguiera inmediatamente a la destruccción de esas ciuda­des cananeas. La evidencia cronológica indica, además, que los centros cananeos fueron devastados no simultánea­mente, sino durante un largo período de tiempo. Ahora tenemos la certeza, por ejemplo, de que ciudades cananea como Lakish todavía estaban florecientes en el tiempo en que iba teniendo lugar el asentamiento israelita en las colinas centrales.[1]

 

            Además,

      La atribución automática de todos o casi todos los nive­les de destrucción en torno al 1200 a.C. en las ciudades cananeas de la Tierra de Israel a una campaña de conquis­ta por las tribus israelitas cierra los ojos a otras posibili­dades históricas: campañas militares egipcias, como la desarrollada por el faraón Mernefta; conflictos locales entre ciudades cananeas rivales; y la infiltración de los filisteos en la costa sur y la Sefela du­ranrte la primera mitad del siglo XII.[2]

 

2. La infiltración pacífica

Escribe al profesor (José Alberto Garijo) si tienes alguna duda